sábado, 5 de diciembre de 2009

LA NECESIDAD DE DIOS


Las personas podemos vernos como buenas personas, como personas suficientemente evolucionadas y formadas como para necesitar de ese ser superior, llamado Dios, lo vemos como algo arcaico, algunos entre los que me incluyo, nos enfocamos en buscar el arca de la independencia, de la voluntad perdida al confiar en un ser superior que nombramos autor del bloqueo de la misma. Mas cuando surge el problema nos hundimos, todo se acaba. Mas cuando surge un problema, no lo entendemos caemos en nuestros instintos, la impaciencia nos domina, nos indignamos, queremos ya una solución, el miedo nos dice “volverá a repetirse”, caemos en la violencia, en mil cosas que no creíamos, nos degeneramos, nos volvemos inhumanos, nos decimos que es necesario, intentamos justificar nuestras acciones, más no nos convence.


Esta es la situación de nuestra sociedad, al completo, en las empresas los trabajadores se pisan los unos a los otros, en el ayuntamiento la corrupción es la dirigente verdadera, los cuerpos de seguridad, nunca llega a tiempo, más pagan su frustración con el primer tonto, o posible culpable que se les cruza, la gente en la calle, indignada reniega de todo, para no conseguir nada, y volver a su casa malhumorados. Los profesores son incapaces de enseñar y los alumnos no saben para que aprender.


Todo el mundo descontento. Y resulta extraño pues en estos tiempos de libertad, resulta que nos damos cuenta de que somos más esclavos que nunca. Somos exclavos de nuestro vacio, ese sentimiento que nos dice que nos falta algo aunque no sepamos que, buscamos y buscamos comemos fumamos bebemos, nos drogamos, para luego cuidarnos, buscar desintoxicarnos tras los desastres de nuestros vicios. Disfrutamos de libertad sexual, para darnos cuenta de que el sexo lejos de ser un acto liberador, sin amor se torna una esclavitud, una continua búsqueda, un continuo culto a un ogro que nunca se encuentra satisfecho, sin amor se extiende el vacio, la insatisfacción, la degradación,

Todo el mundo está perdido. Nadie tiene lo que quiere, y Dios esperando que nos caigamos del árbol de nuestro orgullo y vanidad, pero es que somos tan cabezones como tontos.

En estos tiempos de civilización, de cultura en torno al 90% de las muertes no natrurales no son causadas por la guerra, no lo son por las temidas enfermedades, ni siguiera por la violencia en hogares y en ciudades. Estas muertes son debidas a el hambre y a las consecuencias de la desnutrición. Todo por culpa de nuestro egoísmo, a ese egoísmo debido a nuestro materialismo insaciable, pues buscamos saciar nuestra sed con agua salada y en nuestro delirio pisamos a todos, no nos importa nada ni nadie.


Por todo esto yo pido a Dios perdón, me doi cuenta que solo el sabe el porque de todas las cosas que me han pasado en mi vida, en el confio para que me ayude a aceptarlas. En Dios confio pues nos mostrará por que sucede todo, para que estamos aquí, cual es…el Sentido de la Vida.
Gracias Padre que nos consuelas, que nos liberas de nuestro miedos, de nuestro orgullo, de nuestra ira, y nos colmas con tu amor, amor por todas las cosas, que nos haces superar lo perecedero de nuestro cuerpo, rebelandonos nuestro espíritu eterno. Gracias Padre que te muestras en estos tiempos en los que la gente de ti nos olvidamos, y nos muestras la grandeza de tu espíritu. Gracias Padre que nos muestras el porque de las cosas, la justicia divina que nos libera de nuestra desesperada violencia, y nos ayuda a aceptar nuestra vida, sabiendo que todo lo que nos pase es causado por nuestros actos en esta vida o en anteriores, acepto mi karma y aprendo de él, a ti apelo para que me liberes de toda reacción, y que viva en tu paz eterna.

Gracias Padre por mostrarnos tu verdad, esa verdad que nos libera. Gracias Padre por mostrarnos tu amor por todos los seres, ese amor que se lleva nuestro odio. Gracias Padre por mostrarnos tu felicidad y liberarnos de nuestro insaciable materialismo. Gracias Padre por llevarte nuestros miedos, y mostrarnos el valor que se siente cuando se tiene fe en ti. Gracias Padre que me muestras que ni enfermedad ni odio puede al que en ti tenga fe. Gracias Padre que nos recibes con los brazos abiertos como el hijo prodigo que vuelve a casa arrepentido.


Gracias Padre pues en ti creo.




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